La Ordenanza de Movilidad plantea nuevos retos para los ciudadanos de Burgos en sus distintas facetas como conductores, peatones, ciclistas o usuarios de vehículos de movilidad personal (VMP) o patinetes. Además, es el instrumento que tienen en sus manos los agentes de la Policía Local para vigilar y sancionar el incumplimiento de estas normas comunes de convivencia. El control de la velocidad se convertirá en uno de los principales retos ahora que se ha señalizado la velocidad máxima de 30 kilómetros por hora en una amplia mayoría de las calzadas burgalesas, más de un millar de calles. Y para controlar a la vez los ciclocarriles, esas vías en las que en el carril de la derecha no se puede sobrepasar los 30 kilómetros por hora y en el de la izquierda los 50 kilómetros por hora, el área municipal de Seguridad Ciudadana se va a dotar de un nuevo software que se instalará en el radar para poder discriminar las velocidades en ...