poco más de
un mes para que se inicie la temporada de verano en las piscinas municipales,
los operarios del Servicio de Deportes se afanan en poner a punto las
instalaciones realizando las reparaciones que quedaron pendientes, tanto en el
exterior como en interior de los edificios, y segando el césped para que esté
en perfectas condiciones para cuando lleguen los primeros usuarios. Todo se
está desarrollado como años anteriores aunque se da por seguro que ya nada va a
ser igual en esta ‘nueva normalidad’.
No
se sabe la fecha de apertura y se da por seguro que habrá un control del aforo
que obligará a realizar la entrada por turnos. Todo dependerá de la evolución
de la enfermedad y de las directrices que en este sentido dicte la Consejería
de Sanidad.
Según
el calendario anual de las instalaciones deportivas municipales, la apertura de
las piscinas de San Amaro estaba prevista para el 10 de junio mientras que las
de El Plantío se había fijado para el 17 de ese mismo mes. Ambas cerrarían el 6
de septiembre. Pero a día de hoy no se sabe si será posible. «Estamos
trabajando como si esas fueran las fechas de apertura y se están acometiendo
las labores de mejora y limpieza para que todo esté listo cuando nos dejen
abrirlas», aseguró el concejal de Deportes, Leví Moreno.
En
las de San Amaro están casi concluidas al ser un complejo de menores
dimensiones y también en las de Capiscol, que son cubiertas pero tienen una
zona de solarium que se abre en verano y que es necesario acondicionar. Todavía
queda trabajo por realizar en El Plantío, unas instalaciones más grandes y
también más deterioradas al ser las más antiguas.
Una
vez que todos los complejos estén en perfecto estado de revista queda por
determinar cómo se organizará el acceso de los usuarios a los recintos al tener
que cumplir unas distancias de seguridad. El concejal está convencido de que se
tendrá que reducir «bastante» el aforo. De modo, que la tradicional imagen de
que no queda un hueco en el césped para poner la toalla y los vasos de las
piscinas están llenos en los días más calurosos ya no será un clásico del
verano.
Todo
parece indicar que el acceso se tendrá que hacer por turnos pero no se sabe de
cuánto tiempo de duración cada uno aunque se trabaja en varios escenarios.
«Pensamos que no será posible estar en el recinto desde la apertura hasta el
cierre. Habrá que hacer turnos y cuando acabe el primero cerrar y desinfectar
durante una hora y volver a abrir pero dando prioridad a los bañistas que hayan
entrado. Si fueran dos turnos de 10 a 14 y de 15 a 20 horas, cerrando una hora
para desinfectar, ni tal mal pero todo dependerá de las directrices de la
Consejería de Sanidad», señaló.
Tampoco
se sabe si las autoridades sanitarias pondrán límites al número de personas que
pueden estar en el interior de los vasos nadando. «No sabemos si se obligará a
que haya una persona por calle. Echamos en falta que las autoridades sanitarias
nos vayan dando alguna directriz para hacernos una idea», lamentó.
Vestuarios y duchas. El problema no es tanto en
las piscinas propiamente dichas, dado que se les echa cloro y otros productos
para que el agua esté limpia, ni tampoco en las zonas verdes sino en los
vestuarios y las duchas. «Son los espacios que realmente nos preocupan, dado que
pueden ser focos de contagio».
El
concejal de Deportes reconoce que Burgos está muy pendiente de lo que hagan
otras comunidades autónomas como Murcia, Andalucía o Madrid que
tradicionalmente abren las piscinas el 1 de junio debido a las elevadas temperaturas
mientras que en la ciudad se espera a mediados al no hacer todavía el calor
suficiente para bañarse al aire libre.
Las
piscinas serán, sin duda, el mejor remedio para refrescarse durante los meses
de verano para muchos burgaleses que no podrán irse de vacaciones, pero habrá
que esperar a ver cuándo se abren y también en qué condiciones.DB
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