El respiro tras un insoportable mes de lluvias ha servido de aliciente para que los burgaleses dinamiten los estereotipos huraños y saquen a relucir gorros, pelucas y atuendos. Con la caída de la tarde, cientos de familias han salido de casa para observar el desfile de Carnaval bajo el tema 'Mitos y leyendas', aunque cada uno lo ha vivido a su manera. Los más puristas se han acercado al Paseo Sierra de Atapuerca para ver la entrada en acción de las 37 comparsas que conformaban la comitiva. Otros, más frioleros, se han ubicado en la calle Santander, esperando el refugio de soportales y edificios. Los espectadores estratégicos se han hecho hueco en el cruce entre la avenida del Cid y la calle Concordia con esperanza de poder evacuar con rapidez, mientras que los más animados se han aposentado en la Plaza Mayor para disfrutar de la traca final.
Mientras tanto, los jóvenes, abanderando la anarquía propia de su etapa vital, han pasado de desfiles y se han amotinado en la Llana de Adentro, donde se escondía la charanga Los Famosos. Este año ha subido el nivel de los disfraces que rondaban por los bares (Kung Fu Panda, esquiadores, setas, caniches o los pinchos cojonudos), aunque todas las cuadrillas se preguntaban si la fuente de inspiración era San Valentín, el exceso de TikTok o la inspiración de muchos días de perros acumulados.
A las siete de la tarde ha entrado en acción la comitiva liderada por la sardina diseñada por Cristino y su séquito de artistas, así como los feroces don Carnal y doña Cuaresma. El primer golpe de efecto ha llegado con los caballos bailarines de Danzas Burgalesas Tierra del Cid, que han seguido el ritmo de las jotas con sus peculiares pezuñas. Acto seguido han aterrizado las fregonas, las brujas o un enorme dragón. "Estos o bailan o pillan una hipotermia", ha advertido uno de los padres desde la barrera. Las Ampas y las peñas han sido las grandes protagonistas, con referencia a los querubines (que han lanzado flechas sin garantía de triunfo este 14 de febrero), cuentos de ayer y de hoy, medusas, batucadas o vikingos. Las agujas del reloj corren, pero aún hay tiempo para lanzarse a la calle a luchar por el mejor disfraz. DB
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