La ciudad estaba preparada para combatir la enésima borrasca de este invierno. Tanto Policía Local como los Bomberos tenían el preaviso para estar muy atentos a lo que las lluvias y, sobre todo, el viento, podía causar. Parques como El Parral o La Isla estaban cerrados, así como el Cementerio de San José, a modo de prevención. Pero nada. Hubo rachas fuertes, sí. De más de 70 kilómetros por hora. Pero por suerte para todos, no hubo que lamentar ni desperfectos ni tampoco daños personales. Y los cuerpos de seguridad tuvieron una jornada mucho más tranquila de lo pensado.
En cumplimiento con lo acordado por el Ayuntamiento de Burgos, la Policía Local dedicó la mañana a clausurar el Cementerio Municipal y los parques de La Isla y El Parral. Sobre este último, y pese a estar saneado recientemente, desde Medio Ambiente se consideró oportuno que en días de viento como el de ayer era mejor prevenir que curar. Además, durante las horas previas a que comenzaran las inclemencias meteorológicas se invocó la responsabilidad de la población. Se recomendó también evitar transitar por zonas arboladas.
La Agencia Estatal de Meteorología pronosticó que lo peor del temporal empezaría sobre las 12. Y así fue. El viento comenzó a arreciar y fue común ver por toda la ciudad a personas a las que les era difícil caminar cuando soplaba con fuerza. Parecía cuestión de tiempo que los teléfonos de Bomberos y Policía Local por caídas de ramas, como ya sucediera el pasado sábado. Pero no, no llegaron.
A partir de las 17 horas el cielo comenzó a nublarse y descargó un fuerte chaparrón que duró aproximadamente media hora. Después, salió el sol. Para hoy, la Aemet prevé una mejoría progresiva del tiempo, que será especialmente apreciable el fin de semana, DB
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